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30 diciembre, 2010


Como funcionará la nueva planta de tratamiento de residuos en La Plata

Argentina cuenta con un amplio territorio de 2,7 millones de km2, pero esto no impide que enfrente serios problemas a la hora de disponer los residuos en las zonas cercanas a la capital. Varios rellenos sanitarios se encuentran al borde de su capacidad y no resulta fácil abrir rellenos nuevos, especialmente si se encuentran en zonas pobladas.



Algunas soluciones están empezando a surgir. A principios de diciembre, se confirmó la construcción de una planta de tratamiento de residuos para la zona de la ciudad de La Plata. Se realizó una licitación pública en la que se presentaron siete empresas. La obra demandará una inversión de más de 41 millones de dólares y se espera que la planta esté en funcionamiento durante el primer trimestre del 2012. La tecnología viene de la mano del Grupo Griñó, una empresa catalana con más de 80 años de experiencia en manejo de residuos.

La planta propuesta por Griñó Ecologic funciona de una manera sumamente limpia a través de clasificación de residuos. El proceso se logra de manera óptica y mecánica, es decir separando tanto de manera automática como manual los distintos tipos de residuos. Joan Griñó Piró, director de Griñó Ecologic me explicó que es posible automatizar el proceso en un 100 por ciento, aunque de manera muy costosa debido a la cantidad de sensores y diferentes sistemas de separación que tendrían que estar involucrados.


La instalación que tendrá La Plata será del tipo semi-automática, y dará empleo a unas 70 personas. Se dejará abierta la posibilidad de perfeccionar la planta en el futuro, con el objetivo de lograr mayor automatización y reducir la cantidad de personas involucradas.


Será la primera de su tipo en América Latina, y tratará 1000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos que provendrán en un 70 por ciento de la ciudad de la Plata, y el 30 por ciento restante de localidades como Ensenada, Berisso, Brandsen y Punta Indio.


Los residuos sólidos de La Plata se dividen actualmente en: residuos orgánicos (48%), papel y cartón (18%), vidrios (3%), plásticos (15%), textiles y otros (16%). Los rellenos actuales de José León Suarez, González Catán y Ensenada reciben diariamente 14.500 toneladas de basura, por lo tanto serían necesarias 15 plantas de este tipo para poder procesar dicha cantidad.

Es una buena noticia saber que se está lanzando la primera y que gracias a esta en particular, se permitirá cerrar el relleno sanitario de Ensenada.


Como funciona. La planta recibe los RSU a través de camiones, tal como los recibiría un relleno sanitario. Esto es a mi criterio un aspecto negativo dado que no requiere separación de residuos en origen y no obliga a generar conciencia sobre la problemática ni la necesidad de participación por parte de la población. Probablemente la planta podría ser más simple y menos costosa si recibiera los distintos residuos preclasificados. Una vez realizados los distintos procesos mecánicos y manuales de separación, se obtienen en la salida cuatro "sub-productos":




Materiales para combustible sólido recuperado


.Materiales para abono


.Material de relleno no contaminante


.Residuos valorizables


.


Combustible sólido: Se obtiene a través de un triturado que involucra residuos como los plásticos, celulosa (papel y cartón), pañales, textiles y madera. Se puede utilizar como substituto de combustible fósil (coque de petróleo) en industrias de elevado consumo energético como cementeras y plantas térmicas. Es un material homogéneo y controlado que tiene un poder calorífico de 4000 Kcal/kg y en Europa se utiliza principalmente en los hornos de producción de Clinker de plantas cementeras. Si bien se logra un ahorro en el consumo de combustibles fósiles, no queda claro que el quemado del CSR represente disminuciones en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) como destacan sus defensores.


Abono o compost: El abono proviene de la descomposición de material orgánico como cáscaras de frutas y verduras, restos de carne, cáscaras de huevo, etc. Estos restos al descomponerse dan lugar a un fertilizante natural no basado en petróleo que se utiliza para mejorar el contenido orgánico de suelos. La moderna planta de compostaje de más de 26.000 m2 cubiertos que estará presente en la zona de La Plata garantiza que no se emanarán olores. El proceso requiere pequeñas cantidades de agua que serán abastecidas acumulando aguas de lluvia in situ.


Material de relleno no contaminante: Representa un 20 por ciento de lo obtenido. Está compuesto principalmente por vidrios y cerámicos. Dado que se trata de un material inerte, se utilizará para rellenar canteras en zonas cercanas a La Plata que actualmente se encuentran en un estado muy deteriorado y son frecuentemente utilizadas como rellenos incontrolados de residuos. Los materiales inertes son aquellos que no experimentan ninguna transformación física, química o biológica. No son solubles, ni combustibles, ni son biodegradables en el corto o mediano plazo y sobre todo no representan riesgo para la calidad de las aguas superficiales o subterráneas. Una vez separados, estos materiales se compactan en cubos para ubicarlos en canteras.


Materiales recuperables con valor: Incluyen aluminio, acero, PET, polietileno. Separados de forma adecuada, se podrán poner a la venta a empresas que los requieran en sus procesos productivos.

Este tipo de planta requiere de mayor cantidad de maquinas y de espacio que los sistemas de arco de plasma como los que se utilizan en Japón, aunque presenta grandes ventajas frente al plasma: menores costos, mayor confiabilidad y requerimientos energéticos sustancialmente menores. Es importante recalcar que no se trata de un modelo experimental, si bien representa una gran novedad para nuestra región: la empresa cuenta con seis plantas del mismo tipo funcionando en España y existen en Europa 32 plantas con tecnologías similares de tratamiento de residuos. Todavía queda a definir la ubicación definitiva de la futura planta, un tema que está causando controversia entre los habitantes de la zona.







fuentes: Rodrigo Herrera Vegas es co-fundador de sustentator.com para http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1337114

26 diciembre, 2010


“Molina está creando otro negocio con la basura”

Para el ecologista Jorge Malla se está creando un nuevo “negocio con la basura”. La reciente resolución emitida por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, que habilita a arrojar residuos en las tosqueras, es cuestionado por la comunidad. Las tosqueras son desde siempre ese lugar que se sacrifica para que otro tenga algo que hemos quitado. Pero además regularmente la situación en la provincia de Buenos Aires es algo parecido a un queso gruyere repleto de agujeros sin ningún tipo de tratamiento posterior. En este sentido en todos los municipios podemos encontrar tosqueras abandonadas pese al marco legal que las regula. Incluso se habla de tosqueras en actividad clandestinas cuando todo el mundo sabe que esto es imposible a la luz del movimiento que esto genera. Para describir esta situación basta observar que a lo largo de las rutas y muchas veces escondidas se encuentran enormes tosqueras abandonadas e inundadas.


En la traza del actual proyecto de la autovía Presidente Perón se platean al menos cuatro que luego se incluirán en la oferta recreativa que la misma dejaría a los municipios. Incluso se maneja la posibilidad de que una se haría en un campo privado que luego engrosaría el espejo de agua de un barrio cerrado. Hace unos días el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de la Provincia de Buenos Aires (OPDS) acaba de emitir una resolución para que las canteras que se hallen en explotación o abandonadas puedan ser rellenadas con residuos inertes como escombros y todo otro residuo asimilable a sus características. El objetivo que se propuso esta, es lograr que las canteras no se conviertan en un peligro para la población y para el ambiente, ya que al rellenarlas con residuos inertes se logra su saneamiento y se evita cualquier tipo de peligro que esta pudiese ocasionar. En una de las versiones naif que se suma a las anteriores el titular de la cartera, José Molina, interpreta que “este es otro paso más en la protección del ambiente ya que las canteras al dejar de producir además de ser peligrosas para la población dañan el ambiente”. El organismo cita a los interesados a llevar adelante tareas de rellenos de canteras con residuos de poda o inertes deberán a presentar ante el mismo, el respectivo estudio de impacto ambiental según lo establece La Ley 11.723 , Ley Integral del Medio Ambiente y los Recursos Naturales. Sin embargo la actividad de canteras está regulado como una actividad minera y cuya injerencia no pertenece a dicho ente sino, a la Dirección Provincial de Minería.


La hectárea de cantera deja mucho dinero y reditúa a la empresa que la explota aproximadamente unos 2 millones de dólares la hectárea, por la tierra negra extraída y la tosca. La remediación planteada establece que la remediación se haría con basura, que además no excluye el debido control de la misma. Desde distintas organizaciones se plantea que en la situación actual del OPDS, no se tiene control ni capacidad para controlar los basurales a cielo abierto que inundan la provincia. Por lo tanto sospechan que las canteras encubrirían un potencial de contaminación.


El arrojar elementos de podas y otro tipos de basuras, en una tosquera inundada, sin las respectivas normas de seguridad que se exige a nivel internacional con respecto a la deposición final, va a traer, un impacto ambiental de envergadura donde puede estar comprometido las napas freáticas del cono urbano bonaerense” dijo Jorge Malla de la Comisión Ecológica de Ituzaingo. Además Malla se pregunta; ¿El CEAMSE, que cumple con todas las normas ISO en la deposición (membrana, captura de lixiviados, impermeabilización del suelo) podrá competir en costos, contra una tosquera que no tiene ningún tipo de protección?
 
fuente: http://www.medioymedio.com.ar/nacionales/2711-molina-esta-creando-otro-negocio-con-la-basura.html

19 octubre, 2010


¿Hacia dónde van los residuos que tiramos? Más rellenos, menos sanitarios

Según los ambientalistas, el conflicto de la basura es el resultado de una crisis anunciada. El colapso de los rellenos sanitarios y las resistencias vecinales a abrir nuevos depósitos obligan a acelerar el camino del reciclado.


No hay una solución única, definitiva e instantánea. La pregunta acerca de qué hacer con las toneladas de desperdicios que la ciudad de Buenos Aires produce no parece tener una respuesta en común, y la complejidad de la situación empeora cuando el planteo suma las toneladas que produce el área del Gran Buenos Aires que, junto con la Ciudad, conforman el área metropolitana. Los especialistas, curiosamente, coinciden en que la situación actual era tan previsible como debe serlo instrumentar una salida en el corto plazo, por algo sencillo y fundamental: el marco legal ya existe, y contempla las herramientas necesarias, que no se cumplen.



“Esta situación era previsible hace bastante tiempo”, afirma Lorena Pujó, responsable de la campaña contra la contaminación de Greenpeace, quien data los antecedentes en la época “en que se empezó a trabajar en la ley de Basura Cero, hace más de seis años”. Esa norma dispone la reducción de la cantidad de basura que la ciudad envía a rellenos sanitarios en un 30 por ciento para 2012 –respecto de 2004–, hasta llegar a cero en 2020.


Según Pujó, “hay una falencia por parte de la Ciudad, al no cumplir esa ley, y de la provincia, al no disponer de programas de reciclado para evitar que se siga volcando basura en rellenos sanitarios”. Hace seis años, insiste, “se preveía esta situación en la que cada vez se generan más residuos, los terrenos del conurbano donde se hacen los rellenos sanitarios están colapsados y nadie quiere tener la basura cerca porque está probado que contamina”.




La resistencia a permitir la instalación de nuevos rellenos sanitarios en la provincia de Buenos Aires no es novedosa, tampoco incomprensible, porque “la gente tiene razón en quejarse y negarse a aceptar los rellenos”. Y precisamente por ese panorama es que Greenpeace sostiene que “hay una falencia del Estado al no resolver la situación de fondo. El Estado tiene una responsabilidad y debe establecer modelos de gestión de residuos sustentables y no contaminantes”.

Una perspectiva diferente debería comprender que “más del ochenta por ciento de las cosas que estamos enterrando se pueden recuperar. Hay que evitar que se entierre la basura. Pero eso quiere decir que, en realidad, hay que dejar de pensar en basura para plantear que son materiales que pueden recuperarse, son recursos”. Esa recuperación sólo podría tener lugar modificando mentalidades y prácticas. “Para eso, el Estado debe hacer una campaña masiva enseñando a hacer separación en origen y explicando por qué es importante.”
El ex ministro de Ambiente de la Ciudad y actual presidente de la Fundación Ambiente y Sociedad, Marcelo Vensentini, explica que el distrito “tiene un compromiso legal de reducción que no lleva adelante”. Por eso se “requiere cada vez más tierra, y los vecinos de los municipios de la provincia de Buenos Aires, obviamente, no quieren. La situación se repite desde hace un tiempo y, sin embargo, si alguien pregunta qué va a pasar con los residuos del área metropolitana en tres, cuatro años, nadie sabe”. La clave para pensar el conflicto estaría, también, en pensarlo en términos metropolitanos y de metas incumplidas. “La Ciudad, en lugar de reducir, ha aumentado la generación de residuos: estaba en cuatro mil y pico de toneladas al año, ahora debe rondar las cinco mil; el área metropolitana, que estaba en quince mil, ronda los diecisiete mil. Esas son las cifras diarias de enterramiento de residuos en el Ceamse.” Por ello, concluye, “la estrategia de relleno sanitario a largo plazo no va más”. Lo que sucede, concluye, es “la crisis de las cosas no hechas, y que cada tanto explotan”.


En torno de la “gestión integral de residuos sólidos urbanos”, las decisiones “no se están dando con la transparencia que deberían”, sostiene la responsable de Gobernabilidad y Política de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Karina Quispe. “Desde 2004 hay una ley de presupuestos mínimos de protección ambiental, la 25.916, que plantea que los residuos sólidos urbanos domiciliarios tienen que ser manejados mediante gestión integral. Eso implica una gestión total que sea coherente y tenga en cuenta todas las etapas, desde la separación en origen hasta la disposición final.” Pero por lo general la aplicabilidad de una legislación de ese estilo, explica Quispe, está lejos de conformar un panorama global. “Usualmente los gobiernos seccionan la gestión integral y van resolviendo de manera parcializada. Eso hace que se incumpla el mandato de generar menor cantidad de residuos, recuperar material y enterrar la menor cantidad posible.”


Mientras que la eliminación absoluta del relleno sanitario como recurso parece poco realista, porque “probablemente no podamos prescindir de eso por completo”, es posible “trabajar en etapas previas, enviar la menor cantidad posible a enterramiento”. Pero para arribar a esa solución es precisa la “planificación previa” y la consulta a la ciudadanía para resolver. “Pero no se da acceso a la información en materia de residuos ni participación a la ciudadanía para optar por una planificación determinada. En general, nos desayunamos de los temas una vez que la decisión política está tomada.” Sólo un modelo que tome “esas decisiones en un marco transparente y participativo” permitiría “producir menos residuos, valorizar el material todo lo posible, incluir a los recuperadores urbanos en el sistema de gestión de cada localidad y tratar de enterrar lo menos posible”.


Si FARN insiste con la necesidad de transparentar es porque “abrir la información de qué se está pensando para el futuro de una comunidad, exponer planes y recibir comentarios ayuda a tomar la decisión más adecuada y sustentable. Se puede tener la mejor técnica para resolver algo, pero si la comunidad la rechaza es insustentable. Si hubiera habido campañas de participación para tomar una decisión al respecto, por ejemplo, hoy no habría bolsas de basura en las veredas. Es el paradigma del derecho ambiental: la idea es actuar de manera preventiva”.




fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-155312-2010-10-19.html