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28 septiembre, 2011


Se triplicó la deforestación en el Amazonas brasileño



El Instituto del Hombre y el Medio Ambiente en la Amazonia (Imazon) precisó que durante el mes de agosto se deforestó el 158% más que en julio del mismo año. El Estado más perjudicado es el de Pará, donde se perdieron 119 kilómetros cuadrados.

Los datos, basados en lecturas satelitales, revelan que en el estado de Pará, uno de los más violentos del país por sus conflictos agrarios, es donde se registra la mayor deforestación con 119 km2 (49%) , seguido por Rondonia (46 km2) y Mato Grosso (35 km2) , fronteras para la producción de soja y ganado.

El reporte, que fue tomado por la estatal Agencia Brasil, reveló que la superficie total deforestada fue de 240 kilómetros cuadrados, mientras que en julio fue de 93 kilómetros cuadrados.
Además de la deforestación total, unos 130 km2 fueron degradados en medio de una intensa actividad maderera ilegal de tala y quema.

Según datos parciales del estatal Instituto nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) la deforestación amazónica aumentó de 2.295 km2 en agosto de 2010 a 2.654 km2 en julio de 2011, lo que equivale a una suba de 15%.

En la Cumbre del Clima de la ONU en 2009, Brasil se comprometió a reducir la deforestación amazónica en 80% hasta 2020.

En el año internacional de los bosques tenemos que tomar consciencia de lo que esta sucediendo y tratar de no utilizar papel si no es necesario, esta es una de las razones por las cual REVISTA LIMA es digital.

CUIDEMOS EL PLANETA! es un compromiso de TODOS!

31 marzo, 2011


Un estudio financiado por la NASA, mostró una importante reducción en el verdor de la cuenca del Amazonas

La sensibilidad de la selva amazónica a la sequía es un tema que preocupa a los científicos. Un equipo de profesionales estadounidenses y brasileños, liderado por el doctor Liang Xu, de la Universidad de Boston (EE.UU.), recoge en su trabajo conclusiones anteriores, que señalan que, ante un mayor estrés de humedad derivado del calentamiento global, los bosques tropicales podrían ser reemplazados por sabanas.



Esto implicaría liberar a la atmósfera las enormes reservas de dióxido de carbono atrapadas en la selva –unos 100.000 millones de toneladas–, lo que aceleraría notablemente el calentamiento global.

Ya se conocía que las sequías severas asociadas al fenómeno de El Niño provocaron altas tasas de mortalidad de árboles e incrementaron la vulnerabilidad de los bosques a los incendios. En ese sentido, la intensa sequía de 2005 impactó especialmente en el sudoeste del Amazonas, pero no en la zona central ni en el este. No obstante, las observaciones satelitales no mostraron entonces la cuantiosa pérdida de biomasa registrada en 2010.


El trabajo actual, a ser publicado en la revista Geophysical Research Letters , interpretó datos recogidos durante una década por los satélites MODIS (a través de un espectrorradiómetro) y TRMM, que mide las precipitaciones en milímetros, hora a hora. Las imágenes satelitales fueron procesadas filtrando las nubes y corrigiendo los efectos de los aerosoles.


El nivel del río Negro en el puerto de Manaos fue el más bajo desde que se llevan registros, en 1902 ; y ese río recoge todas las lluvias del oeste de la cuenca amazónica. También en el río Solimões –el principal afluente del Amazonas– se produjeron niveles mínimos récord.


La sequía de 2010, medida por el déficit de agua caída, afectó un área 1,65 veces más amplia que la de 2005, es decir, unos 5 millones de kilómetros cuadrados con vegetación. Y la reducción de la vegetación verde abarcó un área cuatro veces más extensa (2,4 millones de kilómetros cuadrados).


Lo que más preocupa a los científicos es que esta pérdida extendida de la capacidad de fotosíntesis de la vegetación amazónica puede acarrear una perturbación significativa del ciclo global del dióxido de carbono, ya que estas selvas inciden en un 15% en la producción anual global. En qué medida ha ocurrido esto, es un dato que queda aún por cuantificar.


Ambas sequías coincidieron con la estación seca; en los dos casos, las precipitaciones volvieron a sus niveles normales en los meses siguientes.


Sin embargo, esta vez la reducción de la vegetación verde persistió durante tres meses más (de octubre a diciembre de 2010).


fuente: http://www.clarin.com/sociedad/medio_ambiente/titulo_0_454154662.html

02 febrero, 2011


Latinoamérica: ¿Desarrollo Sustentable o Crecimiento Responsable?

Latinoamérica tiene una realidad continental y subcontinental absolutamente distinta del resto de los continentes o subcontinentes en el mundo. La diferencia fundamental está en la óptica o perspectiva de ver el mundo, intereses autóctonos o regionales, el fresco crisol de razas y etnias que habitan en ellas. Poseemos uno de los mayores pulmones vegetales, selvas y bosques del planeta al igual que la mayor cantidad de tierras que aun no han sido explotadas y disponemos de grandes recursos hídricos.







Es por eso que nuestras preocupaciones ambientales son específicas y las soluciones deben ser incluyentes, protectoras de todas las especies que vivimos y convivimos en esta parte del planeta. Sin embargo, vivimos la urgencia de atender los avances descontrolados de la deforestación de la Amazonía, las intervenciones humanas que aceleran las sequías de nuestros lagos y ríos, las grandes islas en tierra de desechos sólidos, la densa contaminación atmosférica por dióxido de carbono que ahoga nuestras urbes, entre otras. Estas especificidades ambientales, nos obligan ha replantearnos estrategias muy particulares para su abordaje.






La propuesta del Desarrollo Sustentable, impulsado desde la ONU, expresa la preocupación que ante el inminente agotamiento en el tiempo de los recursos naturales, producto del sobreconsumo, plantea un consumo mas “equilibrado”, en función de garantizar a las nuevas generaciones, el disfrute de esos mismos recursos, de ese mismo bienestar. De inmediato, ese discurso “generacional”, fue acogido con aplausos y urras y copiado, casi de inmediato, en cada una de las constituciones de los países latinoamericanos. Hasta se organizaron Postgrados en Universidades de América Central y del Sur, para profundizar tan “apropiadas reflexiones”. Este enfoque, sigue siendo hasta ahora, la columna vertebral del pensamiento ambiental y polìtico que nos rige.






¿Pero de qué generaciones futuras habla esa propuesta?, ¿De las futuras generaciones latinoamericanas o africanas?






Esa tesis, es la defensa de las generaciones futuras, pero de los hijos, nietos y bisnietos de los que nacerían en los países desarrollados. En cambio, muy poco o nada les importa nuestras generaciones nativas, amerindias o africanas. Siguen creyendo que la expresión de la vida solo gira en torno a una especie: La que gobierna y dirige los países del “primer mundo”. Un planteamiento totalmente egocéntrico y excluyente.






Latinoamérica requiere otro enfoque, orientado hacia un crecimiento responsable y de multiespecies. Pero para avanzar en esa dirección, tenemos que partir de la construcción de un nuevo discurso o reflexión sobre el tema ambiental, basado en nuestra propia realidad. Porque hasta ahora, hemos sido desasertivos en las soluciones de nuestros problemas ambientales, debido a que nuestra lógica para el análisis sigue soportada en la estructura conceptual de otras realidades ambientales.






Voy a valerme de un símil musical, para fijar la idea. La música hasta mediados del siglo pasado, solo podía escribirse, a partir de los ritmos binarios o ternarios (2/4, 4/4, 3/4) que son los utilizados en las marchas militares o valses, entre otros. Ante la imposibilidad de poder escribir, bajo esas mismas categorías los ritmos latinos y/o africanos, se repensaron y se crearon los ritmos compuestos (5/8, 6/8, 7/8, 10/8, 11/8…17/8), que no es más que la combinación o suma de múltiples maneras de los ritmos binarios o ternarios, y es a partir de ese entonces se pudo finalmente, interpretar nuestros ritmos en el mundo entero. Esto mismo sucede cuando pretendemos analizar la realidad ambiental latinoamericana a partir de “ritmos marciales o vieneses”.






En el interés de contribuir a la construcción de un discurso ambiental latinoamericano y poder así desarrollar las herramientas de análisis necesarias para el diagnóstico y búsqueda de las ecosoluciones, dejo al criterio de los lectores, estos conceptos como un aporte a ese glosario ambiental que requerimos.






Azul ambientalista: Nombre técnico del color del planeta tierra visto desde el espacio.






Ecosoluciones: Estrategias para abordar con éxito acciones que permitan la protección de las especies y la recuperación de los espacios intervenidos.






Crecimiento responsable: Es la capacidad de los pueblos amerindios, africanos y asiáticos de cubrir sus necesidades de consumo, desde una visión biogeneracional.






Biogeneración: Es el derecho natural que tienen todas las especies de prolongar su existencia futura en las mismas condiciones que tiene en el presente.






Crecimiento Responsable Biogeneracional: Es la capacidad de los pueblos amerindios, africanos y asiáticos de cubrir sus necesidades de consumo, sin comprometer el futuro de todas las especies que interactúan en esas comunidades. Este concepto nace en contraste a la tesis del Desarrollo Sustentable creados por los pensadores de los países desarrollados para expresar su necesidad de controlar su actual sobre consumo, a fin de garantizar a sus futuras generaciones el disfrute de las mismas riquezas y recursos que en el presente obtienen de los territorios del Latinoamérica, África y Asia.






Iberoambientalistas: Ciudadanos del mundo de habla hispana que defienden los derechos naturales, presentes y futuros, de todas las especies que habitan el planeta.






Latinoambientalistas: Ciudadanos del subcontinente latinoamericano que defienden los derechos naturales, presentes y futuros, de todas las especies que interactúan en su comunidad o ecosistema.






Mexatmosfera: Es la intervención más agresiva de la atmosférica que tiene el Subcontinente americano en una urbe. Concepto creado en honor a la Ciudad de México, quien por su condición geográfica de valle entrampado entre montañas mantiene una contaminación fotoquímica que afecta al 80% de la población, con niveles de Ozono superiores a 0.30 ppm con partículas suspendidas de 10 micras.






Desertificación amazónica: Proceso inédito de desertificación que se produce en la amazonia, producto de la depredación, la deforestación, la biopiratería y las quemas.






fuente:www.veoverde.com

19 diciembre, 2010


Proteccion de la Selva Tropical en Brasil

Brasil es un país clave para la protección del medio ambiente a nivel mundial. Sólo la tala de la selva tropical supone alrededor de la mitad de las emisiones de gases causantes del efecto invernadero generadas en el país sudamericano, que ocupa el quinto lugar del mundo en emisiones de CO2.
 
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pretende reducir la deforestación de la selva tropical amazónica en un 80% hasta el año 2020. Sin embargo, Lula considera que la principal responsabilidad en el impulso de una política medioambiental eficaz recae en la Organización de Naciones Unidas (ONU). Así se expresó el mandatario brasileño en el marco de un encuentro con el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, tras el fracaso de la conferencia internacional sobre el clima de Copenhague. La ONU es, según Lula, el foro adecuado para debatir sobre el cambio climático.
 
Prueba de fuego para la protección del medio ambiente
 
A principios del pasado mes de febrero, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), autorizó la construcción de la macrocentral hidroeléctrica de Belo Monte, en plena selva amazónica. Con una capacidad de 11.000 megavatios de potencia, la instalación se convertirá en la tercera central hidroeléctrica más grande del mundo. Tan sólo por detrás de la presa de las Tres Gargantas, en China, y de la brasileña-paraguaya Itaipú.

Tanto los habitantes de la zona como las organizaciones ecologistas rechazan ubicar la presa en el estado federado de Pará. También el Ministerio de Justicia de la región se opone al macroproyecto. Pese a todo, hasta la fecha el gobierno ha conseguido imponer su voluntad e impulsa con todas sus fuerzas una instalación que costará miles de millones de euros. Está previsto que la construcción de la presa comience a ejecutarse en 2010, año electoral en Brasil. Para ello, será necesario realojar a unos 20.000 habitantes de la zona e inundar 516 kilómetros cuadrados de selva tropical.
 
Perjuicio para el "aire acondicionado" del mundo
 
Pese a las reiteradas declaraciones de buena voluntad del gobierno de Lula da Silva respecto a la necesidad de proteger la selva tropical y el medio ambiente a nivel mundial, la deforestación prosigue. La superficie forestal cede ante la necesidad de destinar terrenos a la agricultura y la ganadería. La carne de vacuno destinada a la producción de hamburguesas para los restaurantes de comida rápida constituye uno de los puntales de las exportaciones de la economía brasileña. Intereses económicos que han llevado a Brasil a sacrificar 26.000 kilómetros cuadrados de selva anuales durante la pasada década, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
 
La deforestación supone una gran perjuicio para el "mayor aire acondicionado del mundo", como denominan los ecologistas a la selva tropical: la siempre húmeda jungla amazónica captura la energía solar y la transforma en una enorme cantidad de vapor de agua. Las nubes que se generan mantienen el ciclo hidrológico y enfrían el clima mundial. La deforestación, en cambio, provoca un efecto opuesto: se liberan grandes cantidades de carbono que, en unión con el oxígeno, se transforman en dióxido de carbono, que contribuye al calentamiento global.

Turbio balance y un rayo de esperanza
 
Las leyes de protección del medio ambiente promulgadas hasta la fecha en Brasil apenas han conseguido frenar la devastación de la selva tropical. Así lo ha constatado la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ, por las siglas en alemán). Han desaparecido ya cerca de 680.000 kilómetros cuadrados de selva –el 17% de la superficie original-. Tan sólo se conserva un 7% de la superficie de selva tropical a lo largo de la costa del Océano Atlántico.
 
En este contexto, el proyecto "Amazon Region Protected Area" (ARPA) supone un rayo de esperanza. Un programa de protección que cuenta también con el apoyo de Alemania y que fue fundado por el predecesor de Lula al frente del gobierno brasileño, Fernando Henrique Cardoso. En 1998, el mandatario se comprometió ante la comunidad internacional a proteger de forma estricta el 12% de la selva tropical en el horizonte de 2012. Un objetivo que posteriormente se retrasó hasta 2016. Hasta entonces, 600.000 kilómetros cuadrados de selva deberán ser declarados espacios naturales protegidos.

De momento, alrededor de 390.000 kilómetros cuadrados de la selva amazónica brasileña forman parte ya del conjunto de áreas naturales protegidas por el gobierno federal. Según datos de la GTZ, tan sólo la mitad de esa superficie –apenas el 4% de la selva amazónica- se halla estrictamente protegida. Una cifra demasiado escasa, según la GTZ. Los críticos, además, atribuyen a la crisis económica global el hecho de que 2009 se alcanzara mínimo nivel de deforestación. "La demanda de carne de vacuno, soja y madera ha caído de forma drástica", explica el ecologista Paulo Adário, de Greenpeace. El descenso de la deforestación responde sólo en parte a una mayor conciencia medioambiental. Lo que, en el peor de los casos, se traduciría en un nuevo aumento de la deforestación en cuanto la economía mundial se recupere y, con ello, el mercado exportador brasileño.

Info www.clarin.com.ar

06 diciembre, 2010


Cariocas disminuyen su desforestación en un 14%

La Amazonia brasileña registró en el último año la menor tasa histórica de deforestación -6.451 kilómetros cuadrados- una reducción de casi 14% sobre las cifras de los últimos 12 meses anteriores. El descenso de la deforestación es una positiva noticia de paso para lo que es la disminución de las emisiones que provocan el calentamiento global del planeta, de las cuales la Amazonia es la mayor, debido a que esta provoca cerca del 20% de esas emisiones en el mundo.



Considerado el cuarto mayor emisor de gases nocivos al clima por los miles de kilómetros cuadrados de bosque que pierden al año, Brasil asumió en el 2009 el compromiso de reducir el ritmo de deforestación un 80% hasta el 2020.






El presidente de Brasil, Lula da Silva, aseguró que el país cumplirá sus compromisos sin esperar a que terminen las negociaciones del clima de la ONU ni la ayuda de los países ricos.






fuente: http://www.veoverde.com/2010/12/cariocas-disminuyen-su-desforestacion-en-un-14/