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16 agosto, 2012


¿Qué podemos hacer para contaminar menos?


Cuidar el medio ambiente parece una tarea inalcanzable. Se trata de incorporar y repensar algunas prácticas de nuestra vida diaria en casa, al salir o en el trabajo, y de convertirnos en consumidores críticos e informados. Acá te damos algunas sugerencias para que tomes en cuenta.

Iluminación: Puede ser que no te gusten, pero las lamparitas de bajo consumo llegaron para quedarse. Las comunes están dejando de fabricarse y, de a poco, están siendo prohibidas en todo el mundo y en nuestro país. Vas a ahorrar por todos lados: consumen hasta un 80% menos de energía y duran más.

Electrodomésticos: Elegí bien cuando equipes o renueves los artefactos de tu casa. Un televisor de plasma, por ejemplo, ahorra hasta un 30% más de energía que uno lcd del mismo tamaño (¡que consume hasta cuando está la pantalla negra!). La heladera consume muchísimo: buscá equipos de bajo consumo (ahorra hasta un 80% de energía), abrí las puertas de la heladera lo menos posible, descongelá el freezer cada tanto y cuidá que las rejillas de ventilación no estén obstruidas, para no forzar el motor a trabajar de más.

Temperatura: Aprovechá la luz del día abriendo las persianas y ventanas y dejá correr el aire. Así prendes menos luces y capaz que evitás poner el aire acondicionado. Si hace mucho calor, prendé el aire, pero en 24 grados. Y cuando hace frío, corré las cortinas para que entre la luz del sol y para que no haga falta que pongas la estufa al máximo.

Al cocinar: Si antes de irte a trabajar ya sabés qué vas a comer a la noche cuando vuelvas, sacalo del freezer y dejalo en la heladera, así evitás usar el microondas para descongelarlo. Apagá el horno no bien termines de usarlo, y cuando laves la verdura y la fruta, hacelo en un recipiente, para no dejar el agua corriendo. Y si ves alguna canilla de la cocina o del baño perdiendo, arreglala rápido: aunque parezca un goteo o poco tiempo, el desperdicio es mucho. Según Aysa, cerrando una manguera, ahorrás 1140 litros de agua, y con sólo arreglar el flotante del inodoro, dejás de derrochar 1200 litros por día. También podés reutilizar mucha agua al cocinar: la que usaste al lavar verduras la podés usar para regar las plantas

Aire libre
El auto: Te vas de paseo. ¿Seguro que hace falta ir en el auto? Tratá siempre de elegir un medio de transporte alternativo ( ¡la bici es lo mejor! ), pero si no te queda otra y vas a poner primera, hay opciones para ser verde igual. Podés compartir el auto si tenés algún compañero que viva cerca de tu casa, y hasta pueden alternar entre tu auto y el de él.

También aportás a la causa cuidando el coche, no hace falta que tengas un híbrido (aunque sería ideal). Mientras más potencia, más consumo, así que tratá de no andar rápido. Informate sobre la velocidad de tu auto en la que gastás la menor cantidad de combustible posible y no hagas frenadas bruscas, porque el auto consume mucha energía. Si podés, esquivá los embotellamientos evitando las horas pico, así no quemás combustible. Y ahora que todos andan con sistemas gps, buscá siempre la ruta más corta o menos congestionada para llegar a tu destino, así evitarás recorrer kilómetros innecesarios. Tratá de no usar el aire acondicionado o calefacción, y no cargues el auto con cosas pesadas que no necesitás: a más peso, más energía y combustible consumirá. De hecho, con un portaequipajes en el techo, podés llegar a elevar el consumo en un 35%; y con 45 kilos de exceso, tu auto gasta la misma energía en un recorrido 2% menor.

14 mayo, 2010


Aceite de canola, tan sano como el de oliva

Por sus propiedades y buen sabor, el aceite de canola está ganando espacio en las góndolas de los supermercados.


Aceite de canola, tan sano como el de oliva


La desinformación sobre la seguridad del aceite de canola puede haber tenido su origen años atrás cuando se producía el aceite de la planta de colza, el cual contiene altos niveles de ácido erucico –que es un compuesto que en grandes cantidades puede ser tóxico para el consumo humano-.


La planta de canola fue desarrollada con la cruza natural de la planta de colza. El aceite de canola se obtiene de las semillas del mismo nombre, que son formadas por unas bellas flores de color amarillo de la familia de las Brassicas, como el repollo y la coliflor. Si bien las semillas de la canola se parecen mucho en la parte externa a las de colza, los perfiles nutricionales son completamente diferentes, las primeras tienen niveles extremadamente bajos de ácido erúcico.


Un aceite saludable


El aceite de canola es uno de los más sanos usados generalmente para cocinar, ya que su aporte en grasas saturadas es uno de los más bajos, es rico en grasas monoinsturadas que ayudan a reducir el colesterol sanguíneo y la mejor fuente de omega 3 de los aceites. Además, es multifuncional con una gran tolerancia al calor, sabor natural y una textura liviana y suave. También es rico en vitamina E y como todo aceite de origen vegetal no contiene colesterol, cualidades importantes en una alimentación saludable.


Tanto las grasas como los aceites tienen un rol importante en la nutrición humana ya que aportan energía, ácidos grasos esenciales, ayudan en la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K y de los betacarotenos y hace que la absorción sea más lenta dando sensación de saciedad durante un período más largo.


En los últimos 20 años se han realizado estudios en humanos que involucran el consumo de este aceite, estudian sus efectos en la reducción del colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y presión arterial. Los estudios, además, han demostrado que usado como parte de una alimentación saludable, disminuye los niveles de colesterol y tiene efectos benéficos sobre la formación de coágulos, por lo tanto, reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y de accidentes cerebro vasculares.